Cómo desarrollar confianza en uno mismo
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Durante mucho tiempo pensé que la confianza era algo que algunas personas tenían y otras no.
Que había gente que salía a competir segura de sí misma, que hablaba en público sin miedo, que tomaba decisiones sin dudar, que parecía tener claro su camino.
Y luego estábamos el resto.
Los que dudábamos.
Los que teníamos miedo.
Los que no sabíamos si éramos suficientemente buenos.
Los que sentíamos que en cualquier momento alguien iba a descubrir que en realidad no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo.
Con el tiempo entendí que la confianza no es lo que creemos.
No es seguridad en que todo va a salir bien.
No es pensar que eres el mejor.
No es no tener miedo.
La confianza es mucho más simple.
Y mucho más dura.
La confianza es saber que puedes manejar lo que venga porque has hecho el trabajo y porque aceptas quién eres y dónde estás.
Steve Magness en Do Hard Things habla de cuatro pasos que hay que trabajar para desarrollar confianza de verdad.
Y creo que todo el mundo, da igual en qué momento de su vida esté, debería entender esto.
1. Baja tus expectativas y mantén los pies en el suelo.
La mayoría de la gente vive obsesionada con su mejor versión.
Su mejor carrera.
Su mejor entrenamiento.
Su mejor día.
Su mejor resultado.
Pero la confianza no se construye en tus mejores días, sino en la acumulación de los días en los que cumples sin hacer nada extraordinario.
No necesitas ser increíble una vez. Necesitas ser sólido muchas veces.
La confianza no se trabaja cuando estás en tu mejor momento.
Viene de la acumulación de días ordinarios y pequeñas victorias a lo largo de meses y años.
Cuando sabes que, incluso en un mal día, vas a cumplir.
Cuando sabes que puedes sostener tu palabra.
Cuando sabes que no dependes de la motivación para hacer lo que tienes que hacer.
Ahí empieza la confianza.
2. Deja de intentar ser perfecto.
Mucha gente intenta construir confianza fingiendo que no le afectan las cosas.
Que no tiene miedo.
Que no duda.
Que no le importa fallar.
Que todo le da igual.
Eso es entender la confianza como una especie de armadura o coraza de protección frente a las adversidades.
Pero eso no es tener confianza.
La confianza real empieza cuando miras de frente quién eres ahora mismo. Tus fallos. Tus miedos. Tus inseguridades. Tus debilidades.
Y en lugar de esconderlas, decides abrazarlas y trabajar con ellas.
La gente con más confianza que he conocido no es la que más aparenta. Es la que mejor se conoce.
3. Confía en el trabajo que haces.
La confianza no viene de repetirte frases delante del espejo.
No viene de vídeos motivacionales.
No viene de que alguien te diga que puedes.
La confianza viene de las horas que nadie ve, haciendo lo que toca, cuando toca.
De entrenar cuando no apetece.
De estudiar cuando estás cansado.
De trabajar cuando nadie te obliga.
De seguir cuando no hay resultados.
De repetir cuando es aburrido.
De insistir cuando dudas.
La confianza no se piensa, vuelvo a repetir, se acumula.
4. Aprende a manejar tu ego.
Esto me parece de las cosas más importantes.
Manejar tu ego no es tener baja autoestima. No es pensar que eres peor. No es esconderte.
Es simplemente bajar un par de tonos lo suficiente como para poder ver la realidad.
Aceptar cuando eres bueno.
Aceptar cuando eres malo.
Aceptar cuando has fallado.
Aceptar cuando tienes que aprender.
Aceptar cuando alguien sabe más que tú.
Aceptar que vas a perder muchas veces antes de ganar.
La gente sin confianza suele tener el ego muy alto o muy bajo. Suele vivir en los extremos.
La gente con confianza suele encontrar ese equilibrio con más facilidad.
Trabajan. Aprenden. Fallan. Vuelven. Siguen.
Sin hacer demasiado ruido.
Y creo que aquí está la idea más importante de todas:
La confianza no es pensar que eres increíble. La confianza es saber que, aunque no lo seas, vas a seguir adelante igualmente.
La confianza no es no tener miedo. Es hacer las cosas con miedo.
La confianza no es ganar siempre. Es saber que puedes perder y volver a empezar.
La confianza no es creerte especial. Es saber que siempre puedes mejorar.
Al final, la confianza no deja de ser esto:
Hacer cosas difíciles.
Aceptar la realidad.
Trabajar en silencio.
Y repetir durante mucho tiempo.
Ni más, ni menos.
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I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
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