Control, decisiones y pequeñas victorias
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Me he dado cuenta de un error muy grande que cometemos a la hora de entender la fortaleza mental.
Pensamos que ser fuerte es aguantar.
Apretar los dientes.
No quejarse.
Seguir pase lo que pase.
Pero la fortaleza mental de verdad no tiene que ver con aguantar.
Tiene que ver con tener control y tomar decisiones cuando las cosas se ponen difíciles.
Porque hay algo que nos cuesta entender de vez en cuando:
A veces, no tiramos la toalla por falta de esfuerzo. La tiramos por sentir que no tenemos el control de la situación.
Cuando sientes que no tienes elección, todo pesa el doble.
La motivación desaparece y empiezan a aparecer los primeros monstruos en tu cabeza con la carga en forma de apatía y de para qués.
Pero cuando sientes que tú decides, algo cambia dentro de tu cabeza y los monstruos se vuelven más pequeños.
Vuelve la calma.
Vuelve el foco.
Vuelve la energía.
Vuelve la confianza.
Por eso la fortaleza mental no se entrena solo haciendo cómodo lo incómodo.
Se entrena con autonomía, decisiones y control.
Y hay cuatro ideas muy buenas para empezar a entrenar esa sensación de control en tu vida.
Cuando tenemos un problema grande, intentamos controlar y poner el foco y toda nuestra energía en el problema grande.
Ansiedad → quiero dejar de sentir ansiedad.
Trabajo que me supera → quiero solucionarlo todo.
Una maratón → quiero acabar la carrera.
Vida desordenada → quiero cambiar mi vida.
Error.
No empieces por el monstruo grande.
Empieza por lo más pequeño que sí puedes controlar.
Si tuvieras tu habitación hecha un auténtico desastre, ¿qué sería lo mínimo que podrías hacer para empezar a ordenarla?
¿Doblar un par de calcetines o una camiseta quizá?
Empieza por ahí.
No puedes controlar tu ansiedad, pero sí puedes controlar tu respiración.
No puedes controlar toda tu vida, pero sí puedes controlar a qué hora te acuestas.
No puedes controlar una maratón, pero sí puedes controlar el primer kilómetro.
No puedes controlar tu futuro, pero sí puedes controlar lo que haces esta tarde.
El control se construye como una escalera, no como un salto al vacío.
Las pequeñas victorias son una estrategia psicológica real para recuperar el control de tu vida.
Esto es muy interesante.
Pensamos que para ser disciplinados tenemos que ser rígidos:
Pero la investigación en el comportamiento humano más reciente, muestra algo curioso:
Las personas mantienen mejor los hábitos cuando tienen la capacidad de elegir.
Por ejemplo:
Es cierto, que es difícil de manejarlo, pero la realidad es que cuando todo es obligatorio, la mente se siente atrapada.
Y cuando la mente se siente atrapada, quiere escapar.
Por eso cuando puedes elegir, incluso elegir parar o abandonar, recuperas el control.
Y muchas veces, cuando sabes que puedes parar… ocurre todo lo contrario.
La elección es una forma de poder.
Muchas veces lo que nos bloquea no es la situación, es la historia que nos contamos.
“Soy un impostor.”
“No estoy preparado.”
“Todo el mundo sabe más que yo.”
“No debería estar aquí.”
“No soy suficiente.”
“Esto me viene grande.”
Cambiar la narrativa no significa mentirte. Significa quitarle poder a la situación.
Por ejemplo:
Cuando dejas de fingir que controlas todo, curiosamente empiezas a sentir más control.
Esto lo hacen todos los grandes deportistas:
¿Por qué?
Porque los rituales crean orden cuando el mundo es incierto.
Cuando algo es importante y no puedes controlar el resultado, controlas el proceso:
Los rituales le dicen a tu cerebro, no controlo todo lo que me rodea, pero esto sí.
Y eso calma muchísimo la mente.
A partir de hoy, prueba a hacer esta semana:
Antes de empezar el día o antes de empezar a trabajar, entrenar o estudiar:
Durante 10 minutos:
Solo eso.
No va a cambiar tu vida en un día.
Pero le manda un mensaje muy potente a tu cerebro.
Y muchas veces, lo que necesitamos no es controlar nuestra vida.
Solo necesitamos volver a sentir que controlamos algo.
Y ahí, es donde empiezan las pequeñas victorias.
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I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
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