Ayer, después de más de 170 kilómetros en bici, solo, sin más compañía que mis pensamientos y la carretera que cubre todo el circuito del Ironman de Niza, me dio por pasear para soltar un poco las piernas. Y fue entonces, en ese estado casi vulnerable de agotamiento físico pero lucidez mental, cuando me encontré con tres artistas callejeros. Uno detrás de otro. Como si alguien me estuviera poniendo una película justo delante de mis ojos para ver si, por una vez, empezaba a mirar. Primero, un pintor con aerosoles y las manos sucias de color. No hablaba, no sonreía. Solo pintaba. Y la gente, a su alrededor, en silencio. Hipnotizada. Después, un hombre con un piano en mitad del paseo. Un piano de verdad. De esos grandes, pesados, que no se mueven por capricho. Y ahí estaba él. Tocando solo. Como si estuviera en su salón, practicando. Pero no. Lo estaba compartiendo con todos. Con una ciudad entera que iba y venía sin detenerse… hasta que lo escuchaba. Y luego, unos metros más allá, un cantante que parecía sacado de otro siglo. Voz desgarrada y una guitarra que parecía llevarla pegada al alma. Y entre todos esos momentos, un niño. Un crío que se cruzó en el plano de un vídeo que estaba grabando. Y eso que mi primera reacción fue quitarlo: “Me está jodiendo la toma”, pensé. Pero en cuanto hice ademán de mover la cámara… me detuve. Y pensé: ¿En qué momento exacto decidimos que eso, la espontaneidad, la alegría, la inocencia, molestaba? ¿En qué momento empezamos a dejar de ser nosotros para convertirnos en lo que otros esperaban? Nadie elige nacer. Ni cuándo, ni dónde. Ni con qué nombre. Ni con qué familia. Pero sí podemos elegir no olvidar quiénes éramos antes de que nos moldearan. Nos pasamos la vida obedeciendo normas no escritas. Haciendo lo que se supone. Pisando fuerte, compitiendo por todo, controlándolo todo, demostrándolo todo. Y mientras tanto, perdemos eso que nos hacía únicos. El niño que pintaba sin importarle si quedaba perfecto. La niña que cantaba con los ojos cerrados sin pensar en quién la miraba. El adolescente que soñaba con ser algo más que su nómina, sus rutinas y su rol social. El otro día, mientras grababa aquel plano, me di cuenta de algo que ojalá no olvide nunca: Había personas de todas partes. Niños, adultos, mujeres con velo, hombres con cámaras, ancianos, turistas… Todos, cantando una canción de Ed Sheeran. Nadie gritaba. Nadie juzgaba. Nadie discutía. Solo estaban… juntos. Y felices. Por cinco minutos. Sin política. Sin etiquetas. Sin superioridades morales. Tan fácil. Tan jodidamente fácil. Y a la vez… tan lejano. Quizá crecer no era esto. Quizá no se trataba de coleccionar responsabilidades, de convertirnos en engranajes sin alma. Quizá solo había que recordarse a uno mismo que, en el fondo, seguimos siendo ese niño. Solo que ahora… cuesta escucharlo. Y cuando la vida se te vuelva gris, o pesada, o absurda, busca arte. Pinta. Escucha música. Corre. Haz algo que no tenga ningún propósito más que hacerte sentir vivo. Y si ves a un niño cruzándose en tu plano… Déjalo estar. Porque quizá no lo está estropeando. Quizá te está enseñando lo que tú ya no sabías ver. Mis 3 tiny victories
Mi pregunta incómoda¿Tu niño interior sigue ahí o lo abandonaste hace tiempo? |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
La educación también se entrenatiempo de lectura 7 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JUNIO 4, 2026 125: La educación también se... Jun 4 · tiny victories. 6:56 Ayer por la mañana casi fallo mi entrenamiento incluso antes de empezar a nadar. Y no por fatiga, ni por falta de ganas, ni por una mala noche de sueño.Sino por una señora de unos 60 años metida en el carril rápido de la piscina. Los que nadáis en piscinas públicas, aunque sean de gimnasios privados, sabéis perfectamente de qué...
Una vida con sentido(solo necesitas 4 cosas)tiempo de lectura 7 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JUNIO 1, 2026 124: Una vida con sentido Jun 1 · tiny victories. 6:54 Desde siempre, he pensado que es el libro quien elige el momento oportuno de que lo leas. Por eso, hay textos que no lees. Te encuentran. Aparecen justo cuando llevas semanas intentando ordenar algo que no sabes muy bien cómo explicar. Justo cuando has pasado por demasiadas idas y venidas internas. Justo cuando la vida...
Cuando hacer más deja de ser la solucióntiempo de lectura 8 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| MAYO 29, 2026 123: Cuando hacer más deja d... May 29 · tiny victories. 8:40 Hay conversaciones que no te dan una respuesta, pero te dejan sin escapatoria. Hace unos días tuve una de esas conversaciones con una amiga. Una conversación que empezó hablando de entrenamiento, rendimiento, objetivos, negocio, presión, psicología deportiva y acabó tocando una herida que, en el fondo, ya sabía que...