Estás huyendo y no lo sabes



Hace poco tuve una conversación con mi amigo Álvaro.

Y el otro día lo hablé de nuevo con Mar.

Dos amigos que me conocen bien. Que saben cuándo sonrío de cara al mundo, pero por dentro estoy en guerra.

Y les dije algo que, por fin, me atreví a verbalizar:

Durante mucho tiempo, me metí en este mundo de los Ironmans no para superarme.

Ni para probar nada al mundo.

Ni siquiera para ganar confianza o disciplina.

Lo hice para huir de mí.

Para esconderme en algo más grande.

Para refugiarme en la admiración de otros, en los cumplidos, en la imagen que me devolvían desde fuera.

Quería que la gente me viera como alguien fuerte.

Comprometido. Duro.

Porque por dentro me sentía roto. Inseguro. Expuesto.

Y es curioso, ¿no?

La mayoría empezamos un Ironman creyendo que lo hacemos por una razón…

pero es mentira.

Esa razón de verdad —la de fondo, la que duele— no aparece hasta que estás dentro del proceso.

Hasta que llevas meses sin apenas socializar,

hasta que entrenas reventado a las 6 de la mañana,

hasta que discutes con tu pareja por haber vuelto a dejar de lado todo lo demás,

hasta que tu familia empieza a tirar la toalla,

hasta que te miras al espejo y te preguntas si realmente merece la pena.

Y entonces, en ese punto de quiebre, empiezas a entender.

ESTÁS HUYENDO. TODOS LO HACEMOS.

La mayoría de nosotros corre hacia algo

porque no quiere enfrentarse a lo que hay detrás.

Corremos para tapar un vacío,

para llenar un hueco,

para apagar una voz interior que no para de gritar.

Hablaba justo de esto con Jaime, un atleta del equipo.

Está preparando su primer Ironman.

Y estaba a punto de tirar la toalla.

Porque no encontraba el sentido.

Porque se comparaba.

Porque no veía resultados.

Porque no sabía si estaba entrenando o rompiéndose por dentro.

Hasta que, en una llamada, lo entendió:

Estaba haciéndolo por él.

Porque quería demostrar(se) que era capaz de hacer una de las cosas más jodidas del mundo.

Porque necesitaba creer que podía contar con él mismo cuando todo se derrumba.

Porque estaba cansado de huir.


Y justo después de esa llamada, nos encontramos con este texto:


“Hace falta una mente peligrosa para querer más en este mundo.

Tienes que resistir. Cada tirón. Cada empujón. Cada presión para ser normal.

Las mentes peligrosas lo disfrutan. El estrés es paz. El caos es combustible.

La vida es un juego de hacer lo imposible.

Para jugarlo, matas versiones antiguas de ti. Una y otra vez.

La mayoría no soporta esas pequeñas muertes constantes.

Bailas en la línea entre la genialidad y la locura.

Y entonces entiendes que lo único que importa es que el baile dure para siempre.”

Zach Pogrov


Esto es hacer un Ironman.

Es vivir bailando en la línea entre lo que eras y lo que estás empezando a ser.

Es una sucesión constante de pequeñas muertes.

Y si no estás preparado para eso, mejor no te pongas el dorsal.


Porque no vas a salir de esto siendo el mismo.

Y eso es justo lo que lo hace tan jodidamente especial.


EL VERDADERO REFUGIO NO ESTÁ EN LA META.

ESTÁ EN TI.


No haces un Ironman para demostrarle algo al mundo.

Lo haces porque en el proceso aprendes a dejar de huir.

Y a empezar a quedarte contigo.

Descubres que el verdadero refugio no está en los likes,

ni en el medallero,

ni en el “qué crack” que te sueltan al verte entrenar.

El refugio está en que un día, por fin, te miras al espejo

y sabes que has vuelto a ti.

Que has dejado de esconderte.

Que has dejado de compararte.

Y que ahora sí, estás caminando desde un lugar real.

Todos estamos huyendo de algo.

Pero no todos tenemos los cojones de quedarnos quietos el tiempo suficiente para entender de qué.


Si tú estás en esa carrera, no corras más rápido.

Y si vas a hacer un Ironman,

que sea para encontrarte, no para perderte aún más.


Esto es lo que hacemos entre otras cosas en
FLOW Performance.

El precio te lo puedo decir ahora.

Pero el valor real lo vas a entender después, cuando nuestro trabajo te ayude a conseguir lo que llevas tiempo intentando solo.

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Mis 3 tiny victories

  1. Estar cuando más me necesitan.
  2. Conversaciones que sanan por dentro.
  3. Empezar una transformación total en FLOW Performance.

Mi pregunta incómoda

¿De qué estás huyendo?

Tiny Victories

I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.

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