Estoy hasta los cojones


Llevo ya bastante tiempo teniendo la sensación de que el nivel es muy bajo.

Vivimos en la mejor época de la historia y sin embargo,

muchos días sigo sintiéndome solo he incomprendido.

No es que todo esté mal, pero casi todo está roto.

Y lo peor de todo es que hemos aprendido a convivir con ello.

A normalizarlo.


Queremos los resultados para ayer, pero sin pagar el precio que conlleva conseguirlos.

Queremos tener disciplina sin esfuerzo, aprender sin estudiar, entrenar sin cansarnos, ganar sin perder.

Queremos la píldora mágica.

El atajo.

Lo fácil.


Nos tragamos cualquier cosa sin cuestionarnos nada.

Nos dejamos engañar por cualquier tipo con followers y un branding pulido.

Nos convencen de que necesitamos hacks, gadgets, estrategias de optimización para cada microsegundo de nuestra existencia.

Que con unas putas plantillas en los pies voy a correr más rápido.

Que la luz infrarroja es la clave para la longevidad.

Que si no grabo vídeos de 30 segundos nadie va a prestarme atención.

Ahora que si los huevos son malos.


No es casualidad que nos hayamos vuelto así.

Nos han educado en la inmediatez, en la gratificación instantánea.

Se nos ha olvidado que todo lo que merece la pena toma tiempo.

Años, no días.


Miguel Ángel pasó cuatro años pintando la Capilla Sixtina.

Y antes de eso, pasó tres esculpiendo a David con un cincel.

Da Vinci murió sin terminar la mayoría de sus obras.

Michael Phelps entrenó 5 años seguidos, cada día, sin faltar uno solo, para ganar 8 oros olímpicos.

Usain Bolt dedicó su vida entera para correr solo 9.58 segundos.


Y tú me dices que en dos semanas necesitas ver cambios en el espejo.

Que si no ves progresos en un mes, algo falla.

Que necesitas algo que te “mantenga motivado”.

NO ME JODAS.


Hemos perdido el contacto con la realidad.

Y no te lo digo desde la superioridad moral.

Yo también he caído en esa trampa.

Como emprendedor, elegí el nicho de “atleta híbrido” para definir lo que hacía.

Pero en pocos meses, esa etiqueta se ha desvirtuado hasta el punto de que ya no me representa.

Porque la verdad es que soy un tío normal.

Entreno porque me gusta.

Me gustan los hierros.

Me gusta correr.

Me gusta nadar.

Me gusta sentirme fuerte.

Me gusta ponerme a prueba.

Y me flipa la pizza.


No me motiva solo hacer 10K de facturación al mes.

No me motiva tener un Lambo.

No me motiva aparentar nada.


Me motiva la verdad. La autenticidad. La comunidad.


Y es por eso que estoy escribiendo esto.

Porque sé que ahí fuera hay más gente como yo.

Como tú.

Gente que está harta del postureo, de las mentiras y de la obsesión por la imagen perfecta.


Si estás cansado de todo eso, si necesitas algo real, si quieres formar parte de algo que no se basa en vender humo, tengo algo para ti.


👉 [Únete aquí]


Asumo la responsabilidad que lo que pueda ocurrir.

Mis 3 tiny victories

  1. No perder mi esencia ni mis valores.
  2. Encontrar la manera de ayudar a más gente.
  3. Cerrar nuevas altas en FLOW Performance.

Mi pregunta incómoda

¿Cuándo crees que serás capaz de cambiar el qué es lo que quiero por en quién me quiero convertir?

Tiny Victories

Read more from Tiny Victories

095: Una rebelión contra la... Jan 29 · tiny victories. 4:01 Hay algo que llevo tiempo viendo y que cada vez me cuesta más ignorar.El sector del entrenamiento está en horas bajas. Mucho ruido. Mucho postureo. Mucha promesa vacía. Programas baratos, procesos mediocres y servicios que confunden profesionalidad invirtiendo más horas en la puesta en escena, que en la calidad de lo que ofrecen. Y lo peor no es eso. Lo peor es que lo hemos normalizado. Yo no soy de quejarme. Nunca lo he sido. Odio...

094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...

093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...