Llevo ya bastante tiempo teniendo la sensación de que el nivel es muy bajo. Vivimos en la mejor época de la historia y sin embargo, muchos días sigo sintiéndome solo he incomprendido. No es que todo esté mal, pero casi todo está roto. Y lo peor de todo es que hemos aprendido a convivir con ello. A normalizarlo. Queremos tener disciplina sin esfuerzo, aprender sin estudiar, entrenar sin cansarnos, ganar sin perder. Queremos la píldora mágica. El atajo. Lo fácil. Nos dejamos engañar por cualquier tipo con followers y un branding pulido. Nos convencen de que necesitamos hacks, gadgets, estrategias de optimización para cada microsegundo de nuestra existencia. Que con unas putas plantillas en los pies voy a correr más rápido. Que la luz infrarroja es la clave para la longevidad. Que si no grabo vídeos de 30 segundos nadie va a prestarme atención. Ahora que si los huevos son malos. Nos han educado en la inmediatez, en la gratificación instantánea. Se nos ha olvidado que todo lo que merece la pena toma tiempo. Años, no días. Y antes de eso, pasó tres esculpiendo a David con un cincel. Da Vinci murió sin terminar la mayoría de sus obras. Michael Phelps entrenó 5 años seguidos, cada día, sin faltar uno solo, para ganar 8 oros olímpicos. Usain Bolt dedicó su vida entera para correr solo 9.58 segundos. Que si no ves progresos en un mes, algo falla. Que necesitas algo que te “mantenga motivado”. NO ME JODAS. Y no te lo digo desde la superioridad moral. Yo también he caído en esa trampa. Como emprendedor, elegí el nicho de “atleta híbrido” para definir lo que hacía. Pero en pocos meses, esa etiqueta se ha desvirtuado hasta el punto de que ya no me representa. Porque la verdad es que soy un tío normal. Entreno porque me gusta. Me gustan los hierros. Me gusta correr. Me gusta nadar. Me gusta sentirme fuerte. Me gusta ponerme a prueba. Y me flipa la pizza. No me motiva tener un Lambo. No me motiva aparentar nada. Porque sé que ahí fuera hay más gente como yo. Como tú. Gente que está harta del postureo, de las mentiras y de la obsesión por la imagen perfecta. 👉 [Únete aquí] Asumo la responsabilidad que lo que pueda ocurrir. Mis 3 tiny victories
Mi pregunta incómoda¿Cuándo crees que serás capaz de cambiar el qué es lo que quiero por en quién me quiero convertir? |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
La educación también se entrenatiempo de lectura 7 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JUNIO 4, 2026 125: La educación también se... Jun 4 · tiny victories. 6:56 Ayer por la mañana casi fallo mi entrenamiento incluso antes de empezar a nadar. Y no por fatiga, ni por falta de ganas, ni por una mala noche de sueño.Sino por una señora de unos 60 años metida en el carril rápido de la piscina. Los que nadáis en piscinas públicas, aunque sean de gimnasios privados, sabéis perfectamente de qué...
Una vida con sentido(solo necesitas 4 cosas)tiempo de lectura 7 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JUNIO 1, 2026 124: Una vida con sentido Jun 1 · tiny victories. 6:54 Desde siempre, he pensado que es el libro quien elige el momento oportuno de que lo leas. Por eso, hay textos que no lees. Te encuentran. Aparecen justo cuando llevas semanas intentando ordenar algo que no sabes muy bien cómo explicar. Justo cuando has pasado por demasiadas idas y venidas internas. Justo cuando la vida...
Cuando hacer más deja de ser la solucióntiempo de lectura 8 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| MAYO 29, 2026 123: Cuando hacer más deja d... May 29 · tiny victories. 8:40 Hay conversaciones que no te dan una respuesta, pero te dejan sin escapatoria. Hace unos días tuve una de esas conversaciones con una amiga. Una conversación que empezó hablando de entrenamiento, rendimiento, objetivos, negocio, presión, psicología deportiva y acabó tocando una herida que, en el fondo, ya sabía que...