Entré al cine con muchas ganas. Un mes esperando el estreno. Versión original. Sala llena. Buen tráiler. Buen actor. Buena campaña de marketing. De esas veces que ya vas predispuesto a que las expectativas cumplan su función. No salí enfadado. Salí bastante decepcionado para serte sincero. Salí con una sensación rara, como cuando sabes que has visto algo bien hecho, pero que no te ha tocado por dentro. Y eso, para mí, es mala señal. Marty Supreme no me gustó. Y no, no porque esté mal rodada, ni porque sea lenta, ni porque no se entienda. La actuación de Timothée, Gwyneth y una sublime Odessa A'zion, es espectacular. Pero también he visto actuaciones igual de intensas que no necesitaban tanto artificio alrededor. El problema no es técnico. El problema es el mensaje. La película habla de obsesión, pero de una obsesión que, sinceramente, no lleva a ningún sitio. Una obsesión que no ordena, no aclara, no te da dirección. Solo consume. Te va comiendo por dentro mientras te convence de que eso es profundidad, de que eso es tener algo especial. Eso no es obsesión. Eso es estar jodidamente perdido y sin dirección. Y lo peor es que ese tipo de historia hoy se celebra. Nos encanta. Nos gusta ver a alguien roto, desbordado, al límite. Parece que si no hay sufrimiento constante, si no hay caos, entonces no hay mérito. Pero yo no compro esa idea. Porque una cosa es tener hambre de algo, y otra muy distinta es vivir peleado contigo mismo. Una cosa es estar comprometido, y otra es estar esclavizado por tus propios demonios. Mientras veía la película no podía evitar pensar en esto, y en cómo choca frontalmente con todo lo que escribí en El arte de la obsesión. No porque yo tenga la razón. Sino porque hablamos de dos obsesiones completamente distintas. La obsesión que yo defiendo no te destroza. Te da dirección. No te hace vivir en tensión constante. Te da una rutina. No te separa de los demás. Te obliga a responsabilizarte de lo que haces cuando nadie te ve. No te promete que vas a sentirte increíble todo el tiempo. Te promete que, pase lo que pase, no te vas a traicionar. No nace del vacío. Nace de una decisión. De actuar en consecuencia, incluso cuando no apetece, incluso cuando no hay épica, incluso cuando no hay nadie aplaudiendo. La obsesión que muestra la película parece una condena. La obsesión bien entendida es un ancla. No te vuelve especial. Te vuelve tenaz. Y eso hoy vende mucho menos. Hoy vende más el genio creativo con ideas aún por definir que el tipo que repite lo mismo cada día. Vende más el descontrol emocional que el proceso largo, monótono y silencioso. Vende más la imagen del que sufre que la del que se sienta, hace el trabajo y se va a dormir tranquilo. No porque la película sea un desastre. Sino porque glorifica una idea de obsesión que, si la llevas a la vida real, te das cuenta de que no te conduce a ningún lado. Te deja exhausto. Y vacío. La obsesión que merece la pena no te deja hecho trizas. Te sostiene cuando flaqueas. Te ayuda a decir no a muchas cosas para poder decir sí a una sola. Quizá el problema no es la película. Quizá el problema es que nos hemos acostumbrado tanto al ruido, que cuando alguien habla de foco, de dirección y de hacer las cosas sin drama… nos parece aburrido. Pero casi todo lo valioso funciona así. Sin aplausos. Sin grandes escenas. Sin necesidad de romperte por dentro. Y eso dice más de nosotros que del cine. Porque al final, la pregunta no es si estás obsesionado. La pregunta es con qué. Y desde dónde. Y esa, aunque duela, no te la responde ninguna película. |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
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