Shokunin: el arte de no parar



Llevo unos días de mucho arte en el cuerpo.

El domingo fui con mi novia a una exposición de arte moderno y me flipó encontrarme con tantas historias,

tantos artistas poco reconocidos, tanto color...

Y por si fuera poco, el martes acompañé a mi amigo Alberto a una experiencia única.

La impresión de la nueva edición de su diario Chōwa.

El bebé de Alberto y mi querida Marina.

Otro ejemplo más de que las cosas con cariño, merecen la pena.

Con todo ello, se formó en mi cabeza un popurrí de pensamientos e ideas,

que he querido aterrizar de la mejor forma que sé, escribiendo.

El domingo me topé de bruces con un cuadro del chef Jiro Ono,

del cual hablo específicamente en mi libro, El arte de la obsesión.

Jiro Ono no hace sushi.

Crea arte.

Con más de 80 años, sigue levantándose cada día para perfeccionar lo que, en teoría, ya ha perfeccionado.

Su restaurante es diminuto, sin decoraciones ostentosas, sin pretensiones.

Solo seis afortunados pueden sentarse cada noche y ver cómo sus manos transforman el arroz y el pescado en algo más que comida.

Su obsesión es absoluta.

Su compromiso, innegociable.

Cada pieza de sushi se sirve a la temperatura exacta del cuerpo humano.

Un grado menos es un fracaso.

No lo aceptaría.

No se perdonaría a sí mismo.

Porque la excelencia, cuando se convierte en norma, no admite concesiones.

Jiro representa lo que en Japón llaman shokunin:

el maestro artesano que dedica su vida a su oficio, no por reconocimiento ni por dinero, sino porque no sabe hacerlo de otra manera.

Porque lo único que entiende es el compromiso total.

Y aquí viene la pregunta: ¿qué pasaría si aplicáramos ese nivel de obsesión a todo lo que hacemos?

Tengo una teoría: si das el 80%, recibes el 80%.

Pero si das el 100%, obtienes 1.000%.

El último 20% es donde ocurre la magia.

Porque casi nadie está tan loco como para apostarlo todo.

Solo una combinación perfecta de ilusión, obsesión y una pizca de trauma infantil te empuja hasta ahí.

Ese 20% extra es el que te mantiene en pie cuando todo te dice que pares.

Es la diferencia entre lo bueno y lo legendario.

Porque llega un punto en el que el éxito ya no depende del talento ni de la suerte.

Se trata de quién está dispuesto a sufrir durante más tiempo.

El dolor es el filtro.

Pocos lo pasan.

Jiro lo pasó.

Y ahora, seis personas cada noche tienen el privilegio de probar el resultado de una vida entera dedicada a una sola cosa.

Alberto y Marina han aplicado la filosofía shokunin en Chōwa.

La confección del diario es una obra de arte: la tapa viene de Italia, de las hojas y su gramaje se encarga otra empresa,

y finalmente del ensamblado y la impresión final, otra empresa en Madrid.

Y todo con Alberto y Marina de directores de esta maravillosa orquesta.

No ha sido nada fácil.

Muchos meses de retraso.

Muchos pasos en falso.

Muchas pruebas.

Pero os prometo, que la espera ha merecido la pena.

La única manera de hacer algo, es obsesionándote por ello.

Las emociones hablan. Chōwa te ayuda a interpretarlas.

Mis 3 tiny victories

  1. Cerrar la primera FLOW Experience.
  2. Grabar dos nuevos vídeos para YouTube.
  3. Poner la primera piedra en nuevo proyecto.

Mi pregunta incómoda

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar por eso que te ronda la cabeza?

Tiny Victories

Read more from Tiny Victories

095: Una rebelión contra la... Jan 29 · tiny victories. 4:01 Hay algo que llevo tiempo viendo y que cada vez me cuesta más ignorar.El sector del entrenamiento está en horas bajas. Mucho ruido. Mucho postureo. Mucha promesa vacía. Programas baratos, procesos mediocres y servicios que confunden profesionalidad invirtiendo más horas en la puesta en escena, que en la calidad de lo que ofrecen. Y lo peor no es eso. Lo peor es que lo hemos normalizado. Yo no soy de quejarme. Nunca lo he sido. Odio...

094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...

093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...