5 lecciones tras 40 horas entrenando con profesionales


Han sido 10 días.

Más de 40 horas entrenando codo con codo con triatletas profesionales.

Y he vuelto con agujetas hasta en el alma…

pero también con 5 lecciones que sirven tanto para cruzar la meta de un Ironman como para cualquier cosa que te propongas en la vida.


1. Si quieres mejorar en algo, haz mucho de ese algo.

No hay atajos. Ni hacks.

En estos 10 días he nadado más, pedaleado más y corrido más que nunca.

¿Resultado? Soy mejor que hace 10 días.

Parece obvio, pero ¿cuántas veces te frustras porque no ves resultados… y en realidad apenas estás dedicando tiempo a lo que quieres mejorar?

Trabajo, relaciones, salud…

Si quieres que algo crezca, riégalo todos los días.


2. Es mejor ser cola de león que cabeza de ratón.

Cada día entrenaba con gente que, en comparación, me hacía sentir pequeño.

Y eso era incómodo, claro.

Pero también me obligaba a sacar una versión que ni sabía que tenía.

En la vida pasa igual.

Si siempre eres el mejor en tu círculo, quizá ese círculo te esté limitando.

Rodéate de personas que te reten, que te inspiren, que te incomoden… y crecerás.


3. Cuida tu entorno.

Cuando entrenas a este nivel, cada detalle cuenta.

Dormir mal, comer mal o no hidratarte puede arruinar tu día.

Pero esto no solo aplica al deporte.

En tu vida también hay “micro fugas” que te roban energía:

El móvil antes de dormir.

Comer cualquier cosa por falta de tiempo.

Rodearte de quejas y pesimismo.

Lo que te rodea te moldea más de lo que crees.

Haz limpieza.


4. Tu círculo es tu seguro de vida.

Cuando crees que no puedes más, las personas a tu lado marcan la diferencia.

Un grito de ánimo.

Una broma en el peor momento.

Ese compañero que no te deja rendirte.

En el deporte, en el trabajo o en casa…

Rodéate de gente que te sume, que te empuje hacia delante.

Y si no la tienes, sal a buscarla.


5. Tu cuerpo va más lejos de lo que tu mente dice.

Hubo días en los que te levantaste reventado.

Piernas como bloques de hormigón. Cabeza pidiendo descanso.

Pero saliste a entrenar. Y acabaste.

Eso pasa en el deporte y en la vida.

Cuando crees que ya no puedes más, aún te queda gasolina.

La mente se rinde antes que el cuerpo.

Y ahí es donde se marcan las diferencias:

El que sigue, gana.

Porque el que aguanta, llega.

Porque la fatiga es más mental que física.

Aprender a convivir con ese dolor y seguir avanzando es lo que te hace invencible.


10 días. 40 horas.

Y cinco verdades que me llevo tatuadas.


¿Con cuál te quedas?

Mis 3 tiny victories

  1. Batir todos mis registros.
  2. Ser más consciente si cabe de lo afortunado que soy.
  3. Empezar un proyecto nuevo con muchas ganas.

Mi pregunta incómoda

¿Cuánto realmente lo quieres?

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