Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas desbloqueando poco a poco, pero creo que ya la voy entendiendo, aunque suene demasiado aventurado por mi parte afirmar algo así. No es cuando empiezas. No es cuando fracasas. Ese momento ocurre cuando ya has hecho cosas, has avanzado, has dejado atrás versiones antiguas… y aun así, no ves claro qué viene después. Es un bucle por el que ya has pasado antes, pero cada vez el escenario es completamente diferente. No estás perdido. Ya has estado ahí antes. Y eso da más miedo que empezar desde cero. Hay un cuadro que transmite muy bien esa sensación: El caminante sobre el mar de nubes, de Caspar David Friedrich. Un hombre solo, de espaldas, en lo alto de una roca, contemplando un paisaje poco alentador hasta donde los ojos alcanzan a ver. Una niebla densa como esa etapa de tu vida en la que ya no puedes volver a ser quien eras, pero todavía no sabes quién vas a ser. No hay camino. No hay instrucciones. No hay promesas. Y eso es exactamente donde estás tú ahora. Has currado. Has cambiado cosas. Has dejado atrás otras. Exhausto, apenas coges aire y alzas la mirada para contemplar las vistas. No son quizá lo que esperabas, sin embargo ahí estás, magullado pero orgulloso de todo el camino recorrido. Toca seguir moviendo fichas en el tablero de ajedrez y no consigues encontrar una bajada segura que te lleve hasta la siguiente cima. ¿Y ahora por dónde? Porque la vida real no funciona con mapas. Funciona con pasos firmes pero cargados de dudas, con decisiones incómodas y con errores que no estaban en el guión. Aquí es donde está la trampa. No avanzas porque no sepas qué hacer, avanzas menos porque te repites que todavía no eres “ese tipo de persona”, que te falta algo para dar el paso, que estás aprendiendo, que ahora no es el momento, que necesitas tener más claridad. Es el miedo vestido de prudencia. Moverte implicaría dejar atrás una versión de ti que, aunque ya te quede pequeña, te resulta conocida. Y lo conocido tranquiliza, incluso cuando no te hace bien. Por eso te paras, por eso postergas, por eso lo piensas todo mil veces antes de hacer nada. Sino porque sabes que avanzar te va a obligar a seguir en movimiento. Está ahí, observando, respirando la incertidumbre sin huir de ella. No se gira, no vuelve al valle, no regresa corriendo a lo conocido sólo para dejar de sentir vértigo. Se queda justo en ese punto incómodo donde no hay certezas. Y ahí aparece una verdad que cuesta aceptar: no te mueves cuando el camino está claro, el camino se vuelve claro porque te mueves. La mayoría de la gente se queda esperando a que la niebla se disipe, a que aparezca una señal inequívoca, a que alguien les ilumine con el próximo paso, que ya pueden avanzar sin riesgo. Avanzar no es un acto heroico ni una explosión de motivación repentina. Es algo mucho más incómodo y mucho más silencioso: confiar en ti cuando no hay mapa, cuando no lo ves todo y cuando no puedes controlarlo todo. Confiar en que, si has llegado hasta ahí, también sabrás dar el siguiente paso cuando toque, aunque no sea perfecto y aunque no te haga sentir seguro. No necesitas dar un paso muy grande. Solo necesitas seguir avanzando, aunque eso signifique dar un paso atrás para coger algo de carrerilla. Si te mueves, incluso con miedo, la niebla empieza a abrirse. Despacio, paso a paso, como en tantas otras ocasiones. |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
Justin Bieber no es híbridotiempo de lectura 5 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| ABRIL 16, 2026 115: Justin Bieber no es híb... Apr 16 · tiny victories. 5:42 Llevo tres días escuchando en bucle a Justin desde su actuación en Coachella, pero no por el morbo ni por el debate fácil de si fue un genio o un vago, ni siquiera por el MacBook, el show o los millones que cobró, sino por lo que había debajo de todo eso, porque la mayoría de la gente vio a un tío subirse a uno de los escenarios...
Una oda a la amistadtiempo de lectura 4 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| ABRIL 13, 2026 114: Una oda a la amistad Apr 12 · tiny victories. 4:01 Ayer salí del cine con una sensación rara en el cuerpo después de ver Project Hail Mary, protagonizada por Ryan Gosling. Rara en el buen sentido. De esas que no sabes muy bien cómo explicar sin que suene cursi o exagerado, pero que se te queda dentro dando vueltas durante horas, incluso días. No es solo una película de ciencia ficción. Es una...
Nunca pensé aprender esto en una piscina públicatiempo de lectura 5 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| ABRIL 9, 2026 Nunca pensé aprender esto en... Apr 9 · tiny victories. 4:46 Te voy a decir algo que probablemente no esperabas aprender entrenando en una piscina pública: Educación, saber estar y sentido común. O mejor dicho, lo que la gente refleja cuando nadie les está mirando de verdad. El otro día entré a entrenar como cualquier otro día, con el gorro, las gafas, el reloj listo y...