El momento exacto en el que empieza el cambio


Casi todos los que dicen que van a cambiar,

lo posponen hasta el lunes.

O hasta que tengan más tiempo.

Seguro que te suena lo de "empiezo en enero", "para mi cumple empiezo", "ya después de verano..."

O hasta que “todo esté en orden”.

Pero ese momento nunca llega.

Porque la vida no avisa cuando está lista.

Y la verdad es incómoda:

si necesitas que todo esté perfecto para empezar,

ya te adelanto que nunca vas a empezar.

Nos han enseñado a creer que el cambio llega de golpe.

Como si un día te levantaras con claridad, motivación y energía infinita.

Pero eso no pasa.

Nunca pasa.

El cambio no empieza con un lunes nuevo.

Empieza con una decisión mínima que haces un martes cualquiera,

un 17 de marzo, cansado de llevar la misma vida de mierda, sin ganas y sin tener un plan claro.

Pero el caso es que empiezas.

Porque el cambio real no suena a música épica ni huele a éxito.

Suele oler a sudor, frustración y silencio.


Y sin embargo, ese es el punto donde todo se mueve.

Recuerdo el día que dejé de posponerlo.

No fue un gran momento, ni un discurso motivacional.

Fue un día cualquiera, al final de otro de esos días de mierda que todos tenemos.

Estaba exhausto, sin ganas de entrenar.

Pero sabía que si no lo hacía ese día,

volvería a caer en la misma excusa de siempre.

Así que me puse las zapatillas.

Salí igual de cansado que había llegado de un viaje desde Sevilla después de haber viajado en el día y haber estado todo el día grabando y trabajando.

Eran las 11 de la noche.

Me crucé con unos chavales cerrando un bar.

Ahí estaba la prueba de que algo había hecho click en mi cabeza: no quería ser más como ellos. Esa etapa ya formaba parte de mi pasado.

Volví a casa menos cansado de lo que había salido.

No porque el entrenamiento fuera espectacular,

sino porque esa decisión marcó el inicio de algo nuevo:

dejar de negociar conmigo mismo.

Desde entonces, entendí que el cambio no llega cuando puedes.

Llega cuando decides hacerlo aunque no puedas.

En FLOW lo decimos siempre:

no entrenas para tener motivación,

entrenas para fabricar confianza.

Cada vez que eliges moverte en lugar de esperar,

rompes un patrón.

Rompes la narrativa del “cuando pueda”,

y construyes la identidad del “porque quiero”.


Y eso, poco a poco, lo cambia todo.


El cambio empieza cuando haces algo distinto

en el mismo lugar donde siempre te rendías.

No empieza el lunes.

Ni el mes que viene.

Empieza en el momento que entiendas que eres tú el que decide.

Tienes ese poder en tus manos.

Y no necesitas estar preparado.

FLOW no es un programa que espera a que estés listo.

Es el lugar donde te damos el último empujón.

Porque el momento perfecto nunca llega.

Pero tú sí puedes hacerlo.

Hoy.

Tiny Victories

Read more from Tiny Victories

094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...

093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...

092: De identidad, ajedrez y... Jan 18 · tiny victories. 5:10 Hay una frase que me persigue desde hace tiempo: confía solo en el movimiento. No en lo que dices que quieres. No en todos esos propósitos que apuntas en tu libreta. No en lo que piensas sobre ti. En lo que haces. Alfred Adler decía que todo comportamiento está orientado a un objetivo. Todo. Incluso el que te está jodiendo la vida. Quiero compartirte la lección que saqué de estudiar su manera de entender la vida. Si no estás donde...