El precio del éxito


27 semanas para Niza.

3 semanas para empezar a competir.

Tengo muchas ganas.

Semana de test y muchas horas de entrenamiento.

Para variar.

¿Y para qué?

La mayoría de la gente ve el éxito como el santo grial.

Quieren llegar ahí porque creen que les dará validación, admiración, respeto.

Lo que nadie te dice es lo que cuesta realmente subir esos escalones.


El éxito, tal como el mundo lo mide, tiene un precio.
Y no es barato.


Hablo de las noches de insomnio.

De los días en los que te sientes vacío porque, a pesar de haberlo logrado todo, sigues sin sentirte suficiente.

De la sensación de que nunca es suficiente.

De los sacrificios invisibles: relaciones que se enfrían, momentos que nunca viviste, una vida que se reduce a un solo objetivo.


La mayoría de personas que buscan alcanzar esa reputación, no están corriendo en esa dirección.

Están huyendo de algo.

Todos huimos de algo.

Ya sea una depresión, una adicción, drogas, una ruptura dolorosa, un rechazo, un despido o la muerte de un ser querido.

Del miedo a ser irrelevantes.

De la sensación de no ser suficiente.

De la voz en tu cabeza que nos dice que, si no hacemos más, nos quedaremos atrás.


¿Y para qué? Vuelvo a preguntar


Para que la gente admire lo que has construido desde fuera.

Para que vean la luz, pero no las grietas.

Para que te vean brillar, pero no vean las heridas aún por cerrar.

Para que el mundo te valide, aunque por dentro sigas sintiéndote como un impostor.


No hay soluciones mágicas. Solo compensaciones.


El éxito puede ser un boleto de ida a una vida impresionante… para los demás.

La pregunta es: ¿esa vida también es impresionante para ti?


Si la respuesta es sí, adelante.

Quema las naves.

Abraza el sacrificio.

Pero si no… tal vez sea hora de redefinir qué significa realmente ganar.


Tu mayor enemigo no es la competencia.

Son las distracciones que sigues permitiendo en tu vida.

Son las excusas que usas para no hacer lo que sabes que tienes que hacer.

Es la mentira de que necesitas más validación externa para sentirte completo.


Así que antes de seguir corriendo hacia el éxito, pregúntate:

¿Estoy construyendo algo que realmente quiero vivir?

¿O solo estoy huyendo de algo que no quiero enfrentar?


No te confundas. No te traiciones.

El precio del éxito es alto.

Pero pagar por algo que nunca quisiste…

eso sí que no tiene sentido.


Haz que cuente.

Mis 3 tiny victories

  1. Poner en orden mis cuentas y facturas.
  2. Tener paciencia con compras innecesarias.
  3. Organizar el evento presencial de FLOW.

Hoy la pregunta incómoda te la he dejado más arriba.

Tiny Victories

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