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Últimamente no dejo de darle vueltas a dos preguntas que parecen simples, pero que en realidad lo cambian todo: ¿Cuál es tu sueño? ¿Cuál es tu propósito? Esta entrada es una pequeña adaptación cruda y honesta, de ideas y conceptos que estoy sacando en claro mientras leo el nuevo libro de Simon Squibb, ¿What's your dream? No es cuestión de elegir entre una cosa u otra. Sueño y propósito coexisten. Se necesitan. El sueño es la visión, la imagen lejana que te marca un destino, como un faro en la distancia. El propósito es la gasolina, la necesidad que te impulsa a levantarte cada día y remar en esa dirección. El sueño imagina. El propósito ejecuta. El sueño dibuja la meta. El propósito sostiene cada paso del camino. Mientras que un objetivo es algo terrenal y accesible. Me lo creí durante mucho tiempo por mis bloqueos mentales y mi mentalidad más limitante de aquella. Y menos mal, no podía estar más equivocado. Lo que si es relativamente cierto, es que cuando solo sueñas, corres el riesgo de quedarte de brazos cruzados: muchas ideas, pocos hechos. Y cuando sólo te aferras a encontrar tu propósito, puedes acabar consumido y sin rumbo. Pero cuando unes ambos, pasa algo mágico: tienes la dirección y ganas de seguir luchando a diario. Por eso es tan importante preguntarte de forma honesta: ¿Cuál es tu sueño y qué propósito te mueve cada día para acercarte a él? Es crucial en la vida separar el quiero del necesito. Los deseos son agradables. Las necesidades son imparables. Un propósito que nace de una necesidad fundamental se convierte en un superpoder. Cuando debes hacer algo, no solo lo persigues: se vuelve parte de tu ser. Ese sentido de necesidad te vuelve resistente frente a los reveses, la adversidad y la competencia. La gente puede copiar tu estrategia, clonar tu modelo de negocio, incluso gastar más dinero que tú. Pero no pueden tocar tu propósito, tu hambre ni tu apetito por el riesgo. No pueden replicar ese impulso compulsivo que surge de la necesidad. Y por eso, siempre se quedarán atrás. Esa es la belleza del propósito: no se puede pedir prestado, vender ni fingir. La inteligencia artificial no puede generarlo. El gobierno no puede gravarlo. Los inversores no pueden comprarlo, salvo que tú decidas dejarles entrar. El propósito es el único activo que siempre llevarás contigo, sin importar lo que pierdas. Cuídalo. Nútrelo. Aliméntalo. Porque, si lo haces, te devolverá infinitamente más. Es la mejor inversión que harás en tu vida. Os dejo el enlace directo al libro de Simon Squibb, ¿Cuál es tu sueño? Y a mis 3 películas favoritas que abordan este tema en concreto: |
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093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...
092: De identidad, ajedrez y... Jan 18 · tiny victories. 5:10 Hay una frase que me persigue desde hace tiempo: confía solo en el movimiento. No en lo que dices que quieres. No en todos esos propósitos que apuntas en tu libreta. No en lo que piensas sobre ti. En lo que haces. Alfred Adler decía que todo comportamiento está orientado a un objetivo. Todo. Incluso el que te está jodiendo la vida. Quiero compartirte la lección que saqué de estudiar su manera de entender la vida. Si no estás donde...