De identidad, ajedrez y un proverbio japonés


show
092: De identidad, ajedrez y...
Jan 18 · tiny victories.
5:10
Spotify Logo
 

Hay una frase que me persigue desde hace tiempo:

confía solo en el movimiento.

No en lo que dices que quieres.

No en todos esos propósitos que apuntas en tu libreta.

No en lo que piensas sobre ti.

En lo que haces.

Alfred Adler decía que todo comportamiento está orientado a un objetivo. Todo. Incluso el que te está jodiendo la vida.

Quiero compartirte la lección que saqué de estudiar su manera de entender la vida.

Si no estás donde dices que quieres estar, no es porque no puedas.

Es porque, en el fondo, no quieres estar ahí.

Tus palabras no están alineadas con tus actos.

O como he dicho en más de una ocasión, quieres tener derecho a pero no asumes la responsabilidad de.

Porque querer de verdad implica pagar un precio.

Y muchas veces, el precio es demasiado alto para la identidad que estás protegiendo.


Te dices que quieres cambiar de trabajo, pero sigues ahí.

Te dices que quieres escribir, pero no lo publicas.

Te dices que quieres pintar, pero no lo enseñas.

Te dices que quieres entrenar en serio, pero acabas siempre dejándolo para mañana.

Y te castigas llamándolo falta de disciplina, pereza o mala suerte.

Mentira.

Lo que estás haciendo es perseguir otro objetivo, mucho más silencioso:

seguridad, validación, una coartada elegante para no fallar en público.

Tirarte en el sofá es el mejor anestésico al que puedes acudir.

Convirtiéndolo en una sala de espera para una vida que no te atreves a empezar.

Y mientras fagocitas y rumias todos esos pensamientos cargados de lidocaína, empiezas a creer que ya no hay movimientos posibles.

Hay un cuadro atribuido a Friedrich Moritz donde el diablo juega al ajedrez con un hombre.

El hombre parece derrotado, mientras que el diablo sonríe.

Jaque mate.

La frase asociada al cuadro es brutal:

el mayor truco del diablo no fue convencerte de que no existe, sino hacerte creer que ya no tienes movimientos.


En el ajedrez, cuando el movimiento implica que ya no hay escapatoria, se denomina jaque mate. Se acabó.

Da igual el talento que tengas. Dan igual todos tus movimientos previos.

No hay salida.


Afortunadamente, la vida no funciona así.

En la vida, mientras respiras, siempre hay al menos un próximo movimiento.

El diablo —llámalo miedo, pasado, vergüenza, ego o trauma— no necesita destruirte.

Solo necesita convencerte de que ya es tarde. De que llegaste tarde. De que no tienes derecho a volver a intentarlo.


Ese es el jaque mate real.

El que solo ocurre en tu cabeza.

Porque cuando crees que no hay movimientos, dejas de jugar.

Y cuando no juegas, te conviertes en una pieza muerta esperando a que otros decidan por ti.

La mayoría de las veces, el siguiente movimiento es pequeño. Incómodo. Humillante, incluso.

Decir la verdad.

Pedir ayuda.

Cerrar una puerta.

Aceptar que empezaste con mal pie y volver a empezar.


Pero es un movimiento.

Y mientras te muevas, no hay jaque mate.

Aquí es donde entra una idea japonesa que se la escuché por primera vez a Simon Sinek: wabi-sabi.

Un proverbio japonés que hace referencia a la belleza de lo imperfecto. De lo inacabado. De lo torcido.

La cerámica japonesa no es perfecta. Y por eso adquiere ese nivel de admiración. Porque es humana.


Las cosas hechas por la tecnología, por la IA o por las máquinas son idénticas. Las cosas hechas por personas están llenas de fallos.

Y justo ahí está su valor.


A nosotros nos pasa lo mismo.


Nos han mentido con elegancia.

Siempre nos dijeron que primero teníamos que aclarar nuestras ideas sobre quién queríamos ser de mayores o el trabajo que queríamos desempeñar.

Que cuando estuviéramos listos —más fuertes, más seguros, más nosotros— entonces ya sí podríamos salir a comernos el mundo.

La realidad, a mí parecer, es bien distinta.


No estás atrapado. Estás quieto. No estás en jaque mate. Estás evitando tu próximo movimiento.

Y no estás donde dices que quieres estar porque, hoy por hoy, no quieres pagar el precio de estar ahí.


Eso no te convierte en débil. Te convierte en humano.


Pero mientras no seas honesto con ese objetivo oculto que estás persiguiendo —seguridad, aprobación, excusas— nada va a cambiar.

El cambio real no empieza fijando nuevas metas.

Empieza cambiando el objetivo que gobierna tus decisiones.

Si has leído esto y te has sentido incómodo, bien.

Es señal de que algo sigue vivo ahí dentro.

Y si sabes que llevas tiempo sin mover ficha, entonces hazlo simple:

Empieza el día haciéndote la cama. Yo llevo haciéndomela desde que arrancó el 2026 y cada día la hago con más mimo y detalle.

Cada día le pongo más intención.

Y creo que eso es todo lo que la vida te pide.

Tiny Victories

Read more from Tiny Victories

094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...

093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...

091: Todo sucede dos veces (... Jan 15 · tiny victories. 3:50 A finales del año pasado recibí un email de Claudia.Claudia es atleta de FLOW. De las que no fallan. De las que entrenan cuando apetece y cuando no.Meticulosa, disciplinada, emprendedora. Y, curiosamente, una de las personas que más atención pone a cada entrada de esta newsletter.Las lee. Las escucha. Y luego las interioriza y las aplica.En ese email me propuso varios temas sobre los que le gustaría que escribiera este año. Uno de...