Hay una cosa que nadie te advierte cuando empiezas a “trabajar en ti”. Y es que puedes cambiar muchas cosas de tu vida —de ciudad, de pareja, de hábitos, de rutinas, de libros— pero si no dejas de interpretar el mismo puto papel que llevas años repitiendo, todo termina igual. Puedes teñirlo de espiritualidad, de productividad, de autocuidado, de resiliencia, de “yo soy así ahora”… pero en el fondo, sigues siendo el mismo actor de siempre. Con distinto decorado. Escuché hace poco a Simon Sinek decirlo de una forma que a mí me desarmó: “Seguimos interpretando el mismo rol que llevamos años repitiendo.” Y si lo piensas, tiene razón. Da igual que tengas 25, 35 o 50 años. Muchos seguimos actuando como ese niño que aprendió a complacer, a no molestar, a ganarse el amor a través del rendimiento. Solo que ahora lo hacemos con un sueldo, una relación estable y un feed bonito. Y así pasan los años, repitiendo un personaje que ya no nos representa… pero que no sabemos dejar atrás. Porque hacerlo nos obligaría a enfrentarnos al vacío. A no saber quién eres sin ese guión. A perder el control. Lo más bestia es darse cuenta de que la mayoría de las personas no saben lo que quieren. Solo saben lo que le duele. Y claro, si solo sabes lo que te duele… todo lo que haces es reaccionar. No estás avanzando, estás escapando. Te metes en una rutina, en un reto, en una relación, en un propósito… pero en realidad no estás yendo hacia lo que te llena, sino huyendo de lo que te pesa. Y claro, eso se disfraza fácil de “estoy progresando”. Porque tiene forma de superación. Pero no lo es. Es supervivencia disfrazada de mejora. Y cuando te das cuenta, duele. Porque empieza a caerse el castillo de naipes. El desarrollo personal, tus hábitos, tus libros de crecimiento, tu meditación diaria, tus 10.000 pasos. Todo eso que construiste no para encontrarte, sino para evitarte. Es jodido decirlo, pero muchos hemos hecho de nuestra mejora una cárcel. Una versión sofisticada de evasión. La típica trampa del ego que se disfraza de sanación. “Estoy en proceso”, dices. Pero ese proceso no tiene fin. Porque si acabara… ya no sabrías quién eres. Y entonces llega el día en que el cuerpo se cansa. En que la ansiedad no te deja en paz ni con todo tu arsenal de rutinas. Y empiezas a darte cuenta de que no te falta estímulo… te falta silencio. Te falta apagarlo todo y preguntarte: ¿Cuándo fue la última vez que no fuiste nadie? Nadie para agradar. Nadie que rendir. Nadie que avanzar. Solo tú. Simon dijo: “Confundimos ansiedad con falta de estímulo, cuando lo que necesitamos es parar.” Pero claro… parar da miedo. Porque el silencio no te devuelve aplausos. Te devuelve verdades. Y entre ellas, una de las más difíciles: nadie puede hacer este trabajo por ti. Puedes leer. Escuchar. Pedir consejo. Hacer terapia. Pero hay una parte del camino que es radicalmente tuya. Una herida que nadie más puede tocar. Un papel que nadie más puede decidir soltar. Y ahí empieza lo duro. Porque ya no puedes culpar a nadie. Ya no puedes usar el “estoy en proceso” como escudo. Ya no puedes seguir actuando. La autenticidad no es decir todo lo que piensas. Es no necesitar demostrar nada. Donde puedes ser, sin tener que actuar. Que el cambio real no viene cuando haces más cosas. Viene cuando dejas de actuar. Mis 3 tiny victories
Mi pregunta incómoda¿Qué papel sigues interpretando que ya no te pertenece? |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
Dónde está la línea entre la disciplina y la testarudeztiempo de lectura 5 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JULIO 27, 2026 134: Dónde está la línea ent... Jul 27 · tiny victories. 2:55 ¿Dónde está la línea entre la disciplina y la testarudez? ¿Cómo aprendes a escuchar a tu cuerpo sin sentir que te estás rindiendo? ¿Cómo dejas de compararte con los demás para empezar a compararte únicamente con la persona que tienes delante del espejo todas las mañanas? Y quizá la más importante de...
No me pongas en un pedestaltiempo de lectura 8 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JULIO 14, 2026 133: No me pongas en un pede... Jul 13 · tiny victories. 8:58 El domingo fui a ver el Ironman de Vitoria. He estado en muchas competiciones. Algunas desde dentro, con un dorsal puesto y los nervios recorriéndome el cuerpo. Otras, como esta vez, desde el otro lado de las vallas. Y hay algo que siempre me pasa cuando estoy fuera. Miro a la gente a la cara. No veo únicamente atletas nadando,...
Esta vez, te toca caminar primerotiempo de lectura 8 minutos disponible en FLOWPERFORMANCE.ES| JULIO 9, 2026 132: Esta vez, te toca camin... Jul 9 · tiny victories. 7:18 Hay una parte de ti que no vas a saber explicar nunca del todo. Da igual cuántas veces lo intentes. Da igual que uses palabras bonitas, datos, entrenamientos, objetivos, planes, excusas razonables o frases que arrastran un eco desmedido cada vez que las pronuncias. Hay algo dentro de una persona ambiciosa que, visto desde...