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Hay días en los que todo fluye. Te levantas. Disfrutas con tiempo tu café. Sales a correr y sientes que podrías comerte el mundo. El sol brilla, no te duele nada, no hay ruido en tu cabeza. Todo encaja. Y por un momento, piensas: “así sí, joder”. Los reales. Los feos. Los que nadie quiere o tiene el valor de subir a la vida virtual y paralela que se ha creado en las redes. Donde no tienes ganas. Donde la cama pesa el triple. Donde entrenar no apetece, y tus sueños… ahora ya no lo son tanto. Y es ahí donde se decide todo. No en tus mejores días. No en la épica del vídeo editado con música de Hans Zimmer de fondo. No en los highlights. Sino en la repetición. En lo invisible. En lo que haces cuando nadie te aplaude. He aprendido algo en estos 3 años desde que empecé en esto de hacer Ironmans: no hay atajos. Ni hacks. Ni rutinas milagrosas. Ni suplementos con nombre exótico que sustituyan el trabajo real. Solo hay constancia. Bruta. Aburrida. Insistente. Pero es lo único que funciona. Y lo jodido es que no vas a notar que estás cruzando ese puente… hasta que un día mires atrás. Y veas todo lo que has construido, ladrillo a ladrillo. Hay un fantasma detrás del positivismo de hoy en día. Es verdad que hoy, tenemos acceso a infinidad de recursos para conseguir cualquier cosa. Pero hasta un unicornio acabaría potando si escucha una vez más el "si quieres, puedes". Nos dicen que si algo no te motiva, lo dejes. Que si no vibra contigo, cambies de dirección. Que el camino “correcto” es el que se siente bien. Y claro, eso suena precioso. Pero la verdad es otra. Y si dependes de ella, estás jodido. Tus hábitos son los que te salvan. Tu rutina. Tu calendario. Esa negación a negociar contigo mismo cuando todo en tu interior te grita para darte la vuelta y seguir durmiendo. Hay una fina línea (jodidamente fina) entre la obsesión y el ser realista. No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de no desaparecer. De no rendirte. De presentarte cada día con lo que tengas. Y aún así, hacerlo. Una victoria diminuta. Una más. Otra. Y otra. Porque al final, lo que te transforma no es una decisión heroica. Es un rechazo obstinado a abandonar. Es resistir el impulso de tirar la toalla en tu momento más débil. Y decirte: “hoy cuenta el doble”. No sé si me clasificaré en Polonia. Ni siquiera sé si tendré el día que he soñado tantas veces. Pero sí sé que cuando cruce esa meta, será por cada uno de esos entrenos que no quise hacer. Por cada día en el que mi cabeza dijo “no” y aún así fui. Por cada pequeña victoria que nadie vio, pero que me mantuvo en pie. Y eso, al final, es lo que construye la grandeza. No lo que haces una vez. Sino lo que haces de manera ordinaria, extraordinariamente bien. Así que si estás leyendo esto con dudas, cansado y sin energía, con la sensación de que no avanzas… sigue. Aunque sea lento. Aunque no se note. Aunque no sientas nada especial. Porque si hay algo que tengo claro, es: que la constancia siempre gana. Mis 3 tiny victories
Mi pregunta incómoda¿Eres tan perfeccionista como dices o en realidad no tienes ni puta idea de lo quieres? |
094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...
093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...
092: De identidad, ajedrez y... Jan 18 · tiny victories. 5:10 Hay una frase que me persigue desde hace tiempo: confía solo en el movimiento. No en lo que dices que quieres. No en todos esos propósitos que apuntas en tu libreta. No en lo que piensas sobre ti. En lo que haces. Alfred Adler decía que todo comportamiento está orientado a un objetivo. Todo. Incluso el que te está jodiendo la vida. Quiero compartirte la lección que saqué de estudiar su manera de entender la vida. Si no estás donde...