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“Voy a intentarlo.” Suena noble, humilde, incluso sensato. Pero detrás de esa frase se esconde la mayor excusa camuflada del lenguaje. Intentar implica una alta probabilidad de fracaso. Es la versión elegante de “si sale, bien; si no, tampoco pasa nada”. Y ese “tampoco pasa nada” es lo que mata tu progreso. tu mente acaba saliendo por ella. Somos jodidamente vagos por naturaleza. Los que intentan, prueban. Los que se comprometen, ejecutan. El que intenta va al gimnasio cuando le apetece, come bien cuando tiene tiempo, entrena fuerte cuando se siente motivado. Porque no depende del momento: depende de su identidad. Y ahí está la diferencia. Intentar es un estado. Comprometerse es una decisión. El primero espera resultados. El segundo los construye. Yo también fui de los que “intentaban”. Intentaba madrugar, intentaba entrenar, intentaba comer bien. Hasta que un día me di cuenta de que todo lo que “intentaba”, nunca pasaba. Un domingo cualquiera, sentado en el sofá, pensé: “Llevo meses intentando mejorar, pero no he hecho nada diferente.” Ese fue mi punto de inflexión. No cambié el plan, ni el entrenador, ni la dieta. Cambié la forma de hablarme. El lunes no dije “voy a intentarlo”. Dije “voy a hacerlo”. Y no paré. No porque fuera más fácil, sino porque esa frase cambió mi marco mental. Dejó de ser un juego de probabilidad y se convirtió en un compromiso conmigo mismo. En FLOW, no trabajamos con gente que “ que quiere intentarlo”. Trabajamos con gente que decide y está comprometida. No porque sean perfectos, sino porque entienden que el progreso no nace de la motivación, sino del compromiso diario. De hacer lo que dijiste que ibas a hacer, aunque no apetezca, aunque no veas resultados inmediatos, aunque nadie te aplauda. El compromiso no garantiza que no falles. Garantiza que, cuando falles, no tires la toalla. Intentar es fácil. Comprometerse da miedo. Porque cuando te comprometes, ya no hay excusas que te protejan. Solo tú y tus decisiones. Pero justo ahí, en ese vacío sin excusas, nace la identidad del verdadero atleta. |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
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