Hay días en los que la motivación no existe. Punto. No es que esté escondida detrás de la puerta o debajo de la cama esperando que la llames. No es que “no quieras lo suficiente”. Simplemente, no está. Y ahí es donde entra la disciplina. Como Rocket dándole una bofetada a Thor en Avengers: Endgame. Voy a dar por hecho que has visto la peli para no enfadarme. Nos han vendido la idea de que si tuvieras más motivación, harías lo que tienes que hacer. Que si de verdad lo quisieras, lo harías. Como si le gritaras a una persona que está de bajón, "¡Venga anímate!" Es una de las mayores mentiras que nos hemos creído. Porque hay mucha gente que sí quiere. Quiere entrenar, quiere escribir, quiere emprender, quiere cuidarse… y aun así no lo hace. No por falta de ganas, sino porque hay bloqueos reales: tiempo, dinero, familia, salud, miedo. Y repetir el mantra de “si quieres, puedes” solo sirve para hundirte más en la mierda. Ahí es cuando te agarras a la disciplina. Y sí, a veces funciona. A veces sales a correr aunque no te apetezca. A veces cumples con el plan aunque estés reventado. Pero no siempre. Y cuando no funciona, vuelves a sentirte un inútil. Porque nadie te explicó que la disciplina y la motivación son, en el fondo, dos tiritas para una herida más profunda. La clave, la puta clave, es otra: el porqué. El “desde dónde” haces las cosas. El motivo que hace que, incluso cuando no tienes gasolina, decidas seguir empujando el coche. Cuando sabes por qué lo haces, cualquier “cómo” es negociable. El cansancio, el tiempo, el miedo… todo se puede reordenar. Si tu porqué es claro, la disciplina deja de ser un castigo y se convierte en un compromiso contigo mismo. Si tu porqué está vivo, no necesitas gritarte para levantarte: simplemente te levantas. Motivación y disciplina son armas útiles. Pero el porqué es la munición. Sin él, lo único que estás haciendo es disparar a ciegas rezando para acertar. Así que antes de culparte por ser un vago… pregúntate desde dónde lo estás haciendo. Si no tienes respuesta, ahí está tu verdadero bloqueo. Mis 3 tiny victories
Mi pregunta incómodaSi mañana te despertaras sin motivación, sin disciplina y sin nadie mirándote… ¿seguirías haciéndolo? |
I am a coach, athlete, educator, and content creator. Through my newsletter “Tiny Victories,” I explore the art of adding up small daily victories as a path to becoming a better version of oneself. I am the author of The Art of Obsession and Tiny Victories, and founder of FLOW Performance, an online coaching service that transforms lives through the intelligent combination of strength and endurance, not only through training, but also through identity and purpose. Nowadays, I compete in the Ironman circuit as an amateur athlete.
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