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No estás tan cansado como crees. O al menos, no de lo que crees. No te falta energía. Te falta estructura. Lo que te agota no es el entrenamiento, es levantarte cada día sin un plan claro, sin saber cuándo descansar, cuándo empujar, ni si lo que haces te está llevando a algún sitio. El desorden mata más progreso que la pereza. El cuerpo humano puede soportar casi cualquier carga física. Lo que no tolera es la incertidumbre constante. Improvisar, forzarte a diario, sentir que no avanzas, que comes mal, que duermes poco, que no sabes si estás haciendo las cosas bien… Eso consume más energía que una sesión de intervalos como la que me toca a mi esta tarde. Y lo peor es que te acostumbras. A sentirte saturado. A normalizar el caos. A pensar que la fatiga es parte del juego. Pero la verdad es que no estás roto: solo estás desorganizado. Hubo una época en la que entrenaba sin descanso. Corría, iba al gym, dormía cinco horas y me sentía “productivo”. Un puto macho alfa como se diría ahora. Hasta que el cuerpo me pasó la factura. Fatiga crónica, molestias, apatía, ansiedad. Conclusión: respuesta autoinmune que me dejó peor que a Di Caprio en la escena de Wall Street intentando subirse al coche. Primer DNF de mi vida en el Ironman de Vitoria del año pasado. Este año parece que he aprendido la lección. No hay mejor aprendizaje que una buena hostia a tiempo. No entendía cómo algo que me hacía sentir vivo, podía empezar a quitarme las ganas de todo. Y entonces entendí que mi problema no era el cansancio, era la falta de estructura. Había confundido la exigencia con el caos. Creía que más sesiones eran más resultados. Cuando en realidad, eran más ruido. Ese fue el momento en que empecé a organizarlo todo: las cargas, los descansos, las comidas, los objetivos. Y por primera vez, mi energía volvió. No porque hiciera menos, sino porque todo empezó a tener sentido. Por eso en FLOW no te damos más trabajo, te ordenamos el cuarto. Un programa que te libera de decidir a diario, para que dejes de gastar energía mental en improvisar. Te decimos qué hacer, cuándo hacerlo, y sobre todo, por qué hacerlo. Así cada sesión deja de ser un esfuerzo aislado y pasa a formar parte de un proceso coherente. Porque la fatiga física se recupera. Pero la fatiga mental solo se cura con claridad. El cansancio que arrastras no viene del cuerpo, viene del ruido. No necesitas más descanso. Necesitas dirección. El día que pones orden en tu entrenamiento, tu energía cambia. Tu mente respira. Y por fin sientes que lo que haces te lleva a algún sitio. FLOW no es más por más. Es más y mejor. Y cuando el caos desaparece, te vuelves imparable. |
094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...
093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...
092: De identidad, ajedrez y... Jan 18 · tiny victories. 5:10 Hay una frase que me persigue desde hace tiempo: confía solo en el movimiento. No en lo que dices que quieres. No en todos esos propósitos que apuntas en tu libreta. No en lo que piensas sobre ti. En lo que haces. Alfred Adler decía que todo comportamiento está orientado a un objetivo. Todo. Incluso el que te está jodiendo la vida. Quiero compartirte la lección que saqué de estudiar su manera de entender la vida. Si no estás donde...