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Casi todo el mundo quiere escuchar historias de éxito. De superación. De gente que lo consiguió. De finales épicos y recompensas merecidas. Sé que todos aquí querríais o esperabais mejor dicho, leer otra entrada diferente. Pero, ¿y si hoy no toca hablar de eso? ¿Y si hoy te escribo sobre lo que pasa cuando no lo consigues? Sobre lo que se siente cuando todo tu mundo gira en torno a una fecha… y esa fecha llega, pero no como esperabas. Sobre lo que pasa cuando, después de un año preparándolo todo al milímetro —entrenamientos, negocios, equipo, logística, cabeza, corazón—, llega el día y la mala suerte decide que hoy no. Eso fue el Mundial para mí. Ni cruzar la meta. Ni vivir lo que llevaba tanto tiempo imaginando. Pero te escribo esto porque sé que no soy el único que ha tenido días así. Sé que tú también has vivido momentos en los que el mundo se cae y no sabes ni cómo recomponerlo. Y no quiero hacerme la víctima. No quiero que esto suene a palmadita en la espalda ni a “pobrecito Pablo”. Porque hay una realidad cruda que también me repito cada vez que las cosas no salen: A nadie le importa. Y sé que puede parecer duro y difícil de entender, pero no le importas a nadie tanto como deberías importarte a ti mismo. A nadie le importa si estabas herido, si llevabas un año sin descanso, si lo diste todo. El mundo no se detiene por ti. Y por cruel que suene… eso puede ser una gran ventaja. Porque te obliga a decidir: o te quedas ahí tirado, esperando compasión, o haces algo con lo que te ha pasado. Y yo he elegido hacer algo. No puedo cambiar lo que pasó en Niza. Pero sí puedo decidir qué hago con eso. Y eso es lo que me está ayudando a levantarme. Como dice Jocko Willink: Good. No salieron las cosas como esperabas… Good. Ahora tienes más tiempo para prepararte mejor. Good. Ahora sabes qué cosas todavía puedes afinar. Good. La vida no es justa. Pero sigues vivo, así que puedes volver a intentarlo. Y eso haré. Tengo dos fechas marcadas: Challenge Mallorca (18 de octubre) y Cozumel (23 de noviembre). Dos oportunidades para redimirme. Pero más importante aún: dos oportunidades para volver a levantar la cabeza y demostrarme que no compito por los aplausos, ni por los likes, ni por el reconocimiento… sino por mí. Por lo que significa para mí este camino. Por lo que me obliga a ser. Por lo que me construye cada día. Esta entrada no va solo de triatlón. Ni siquiera quiero ser el protagonista. Va de ti. Va de lo que tú haces cuando la vida no sale como esperabas. Cuando te quitan lo que dabas por hecho. Cuando no llega el reconocimiento. Cuando trabajas en silencio y parece que nadie ve tu esfuerzo. Va de que no necesitas que el mundo se preocupe por ti. Lo que necesitas es hacer algo que haga que los demás se preocupen por sí mismos. Crear. Ayudar. Acompañar. Ser ejemplo. Volver a intentarlo. Convertir el dolor en algo útil. Porque la atención es fugaz, pero el impacto es permanente. Estás cambiando tu historia. Estás construyendo tu carácter. Estás ganando, aunque no hayas cruzado ninguna meta. Y eso también cuenta. Sigue acumulando pequeñas victorias. Incluso —y sobre todo— cuando nadie esté mirando. |
094: Quién eres cuando nadie... Jan 25 · tiny victories. 5:05 El sábado, volviendo de Andorra solo en el coche, me di cuenta de algo que —aunque llevo años diciendo—, solo entiendes de verdad cuando bajas un poco el ruido: todo pasa por tu identidad.No por objetivos.No por motivación.Por tu identidad.James Clear lo explica mejor que nadie: no escribes un libro porque te obligas a escribir una hora al día.Eso es el final de la historia, no el principio.El principio es otro: soy escritor.Y...
093: El caminante sobre el m... Jan 22 · tiny victories. 5:16 Te va a parecer una tontería, pero cuando haces cosas, pasan cosas. La parálisis por análisis o el síndrome del impostor, se solventan con muchas pequeñas dosis de hacer cosas. De tomar acción. Y cuando vas avanzando y acumulando progresos, cagadas, errores, aprendizajes y en definitiva, pequeñas victorias, llega un momento jodido en la vida que casi nadie te explica. Y no es que la vida venga con un manual de instrucciones que vas...
092: De identidad, ajedrez y... Jan 18 · tiny victories. 5:10 Hay una frase que me persigue desde hace tiempo: confía solo en el movimiento. No en lo que dices que quieres. No en todos esos propósitos que apuntas en tu libreta. No en lo que piensas sobre ti. En lo que haces. Alfred Adler decía que todo comportamiento está orientado a un objetivo. Todo. Incluso el que te está jodiendo la vida. Quiero compartirte la lección que saqué de estudiar su manera de entender la vida. Si no estás donde...